De comu cavar la tú propia tumba.
… ensin dicir nenguna mentira e intentando nun ofender. Asina va esti país, esta Universidá ya esti mundu. Porque a mí nun me va eso de “llámame gorrión y échame trigo” o “ande yo caliente, ríase la gente”. Sigo creyendo na llucha (y asina váme)
Testu unviáu al mí ex-director de tesina-tesis ya profesor favoritu col motivu de que nin siquier tuviere la decencia de lleerse el mí trabayu d’investigación- tesina nin entrugar decentemente por ella nin pedir perdón pol desplante. Esta ye la sentencia de muerte d’una arqueóloga, en vivu ya en direutu, ois…
Hola,
Seré todo lo breve que pueda. Hace más de dos meses que presenté mi trabajo de investigación del máster en Granada, consiguiendo el título y el D.E.A. Me refiero a ese trabajo que un día tú prometiste dirigir. No pienso hacer valoraciones acerca de las circunstancias personales de cada persona en este tema pero lo cierto es, que a dos meses vista, decidí (y pienso utilizar el pasado simple) que no merece la pena llevarte el trabajo. Habíamos quedado en que me pasaría a llevártelo, pero no lo hice porque ese día me surgió un problema en el periódico que no pude subsanar y me imposibilitó acercarme hasta el Milán a la hora que habíamos quedado. Después, reflexionando, llegué a la conclusión de que, de todas formas, si no te interesaste lo más mínimo por el trabajo a lo largo de su realización (porque seamos realistas, la cobertura que le diste no fue ni mucho menos la que se espera de un director de tesina y lo digo por experiencias con la demás gente del máster) tampoco creo que si te llevo ahora el impreso lo vayas a leer con mucha atención.
La última vez que hablé contigo en el despacho no mostraste mucho interés ni por el resultado de la exposición en Granada ni por el futuro de mi investigación. Como todavía tengo algo de amor propio y me considero una buena investigadora (dados los resultados de un trabajo que hice sola), con un currículum intachable de bastantes más páginas de la media normal en cualquier universidad. Se coartó mi intención de investigar sobre la zona asturiana, enviándome a La Rioja porque “aquí hay mucha gente metida en ese tema”.
Me consta que estás metido en muchísimos proyectos, tanto en León como en Asturias y que no existen excusas para que me digas que no es prácticamente imposible que alguien como yo encuentre trabajo. Porque si de algo está hecho este mundo es de enchufes, enchufes a los que yo creía optar (conociendo personalmente a directores de excavaciones que incluso me invitaron a sus cumpleaños, que luego, por supuesto obviaron que me conocían a la hora de tener que hacer algo por mí. Me refiero a las excavaciones que se dieron en Gijón: Tabacalera y Veranes) pero que, sin embargo, se me cerraron en banda a cada momento en el que sugería que, una vez acabada la carrera, no pensaba volver a trabajar gratis para nadie. Resulta muy fácil decir al alumno que se ponga a trabajar como profesor en la Universidad Popular y que esos cursos están genial. Pues dar clase a abuelas que se aburren de hacer punto de cruz en casa es a lo que aspiro en la vida, oyes… Así conseguiré independizarme, comprarme un coche y entrar en el mundo capitalista tan hermoso que vosotros, la gente de esa generación que nos precede nos habéis diseñado.
Poco queda en mí de la entusiasta por la arqueología que acabó la carrera hace casi dos años. Viendo que las excavaciones se realizan aprovechándose del trabajo gratuito de estudiantes imprudentes que acuden año tras año sin más idea que la de las películas de Indiana Jones. Y lo digo por experiencia, porque pasé seis años de mi vida destruyendo estratos. Pero eso da igual, mucho mejor que pagar a empleados un sueldo ridículo. ¿No funcionaban así acaso Veranes, Gauzón, toda la cuenca del Navia, etc.? Ná, no me creo que no haya necesidad de técnicos, auxiliares o como quiera que se llame mi trabajo. Porque en comunidades autónomas que podríamos considerar más indecentes (al loor popular) como Andalucía, se peleaban por mí al acabar el máster para seguir excavando en Madinat Ilbirat (¡¡¡¡y cobrando!!!!) Qué ingenua fui al volver aquí pensando que mi trabajo estaría en Asturias o, al menos en el norte peninsular a tenor de mis preferencias investigadoras… Aquí está todo copado y a nadie le interesa una investigación sobre La Rioja. Bueno, me corrijo, a todo el mundo le interesa pero nadie está dispuesto a pagar por mi trabajo.
Mientras me pudro en un periódico haciendo la crónica de ocio (por la que me pagan infinitamente menos de lo que merezco dados mis estudios) espero que todo te vaya muy bien. Que tengas muchísimas excavaciones en las que necesites contratar a muchísima gente. Y que las nuevas generaciones de arqueólogos tengan más suerte que la nuestra, convertida en leyenda urbana de Areces, o condenada a un exilio laboral propiciado por el poco interés que catedráticos e investigadores demuestran por las nuevas promesas de la arqueología. Aunque yo podría encuadrarme dentro de esas nuevas generaciones (qué pepero suena esto) supongo que después de este email (tan cierto, por otra parte) tengo mi sentencia de muerte arqueológica firmada. Es igual, me pasa por ser demasiado sincera.
Dale recuerdos a esa mujer tan encantadora que es Patricia.
Saludos cordiales,
Natalia.
PD. Tengo algún artículo tuyo, puedo pasar a devolvértelo.